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David Moreyra, a un año y medio PDF Imprimir E-mail Vistas: 1729
Escrito por Beto Olivares   
Jueves, 24 de Septiembre de 2015 07:01
El 22 de Marzo de 2014 la saña y cobardía de un pelotón de “vecinos indignados” de barrio Azcuénaga organizó el ataque criminal sobre la vida de David. Su muerte no les bastó. Nos indignamos ante los rasgos patéticos y reaccionarios de un importante sector de clase media que justifica y apologiza sobre la reproducción de estos linchamientos públicos bajo violencia privada, verdaderas ejecuciones exprés.
 
 
“Felicito a cada uno de mis vecinos, orgullosa de mi barrio, la próxima le cortamos las manos en la plaza….” se leyó en el facebook de “Indignados Barrio Azcuénaga” el 24 de Marzo (vaya fatídica coincidencia de la historia!!!).   
Este clima ideológico -primitivo y retardatario- no resulta impropio dentro de un escenario de contrastes y desigualdades que han moldeado y prefigurado a una Rosario explosivamente injusta, desigual. Opulentas multinacionales, 4X4 y alta gama, cultura de shopping y espectaculares “fortalezas” urbanas en discordancia con territorios de descarte, degradación y violencia.
 
La cartelización mediática contribuye con su cotidiana cruzada guerrerista contra los “delincuentes”. Machaca y machaca con este mensaje único y manipulador, procura formatear una opinión pública que justifique e incite el “pánico vecinalista” y la opción linchadora como único e irremediable camino. Las consecuencias están a la vista: fractura social, “guerra entre pobres”, “exterminio horizontal”, la “buchonería”, la colaboración económica activa con la policía.
 
El clima electoral se hace cargo de estas demandas cavernícolas: “Vamos a terminar con la fiesta de las excarcelaciones y el cuento de los derechos de los chorros”, ha expresado el pre candidato a presidente Sergio Massa. No le van a zaga otros pre candidatos “progres” exaltando las recetas de la “saturación policial” o de “pacificar” la ciudad aullando por el regreso de Gendarmería.
 
Estas narrativas de los políticos burgueses desmienten de manera categórica el mito del “Estado  ausente”, y confirman que es la laboriosa omnipresencia de éste el que abre las compuertas a la perversa trama de desigualdades, injusticias e impunidades, y es la que garantiza permisividad a  la barbarie linchadora.
 
El "obsequio" estatal que los actuales Judas planifican para los nuevos "inocentes" es la sospecha criminalizadora, es el severo control social o el disciplinamiento bajo el terror del castigo o mediante alguna migaja pecuniaria, miserablemente clientelar y reparadora. El cóctel se completa cuando desde los discursos oficiales se incentiva la inmediatez consumista, alienante, el empujar a los “jóvenes pobres” a engrosar el universo de la inseguridad laboral, de la deserción escolar, de alinearlos a la tropa de los "soldaditos" o a la de los "pibes chorros". Mientras, las "políticas públicas" escupen patrulleros, cámaras, drones, policía "próxima" y “táctica”, militarización barrial.
 
David, "el pibe de 18 años", como millones de pibes no cabe, no está, no trasciende en este esquema, no cuenta en la selva de los "commodities", en las comarcas de la precariedad laboral, en los cementerios de la "tolerancia cero". "No tiene entidad" diría Videla.
 
El Poder Judicial representa un instrumento vital y estratégico como beatificador de las tremendas desigualdades, injusticias e impunidades imperantes en nuestro sistema político. Representa esa “razón estatal” que otorga “legalidad” al orden de inmoralidades. Por ello “hace justicia” exhibiendo una condena express contra el acompañante de David Moreira por el arrebato (robo simple) de una cartera, pero retacea justicia sobre un homicidio de lesa desigualdad. Hace equilibrio entre las demandas “justicieras” de sus clientela electoral de clase media y las firmes exigencias de justicia de Lorena y demás familiares de David.
 
Por ello dejamos sentado el compromiso de no bajar la guardia, de continuar con nuestra lucha. Convencidos de que las pequeñas o grandes “dosis” de verdadera justicia son arrancadas cada vez que el pueblo movilizado, sin permisos ni audiencias, se transforma en sujeto real del derecho que posee y hace cesar la condición de la ley como “letra muerta”.
 
No vamos a permitir que la impunidad se imponga ante la justicia. No vamos a permitir que la mercancía prevalezca sobre la vida. No vamos a permitir que un alevoso y cobarde homicidio se naturalice como práctica social impune. Juramos mantener la memoria viva de David.
 
Ni un David menos!!!
 
EDITORIAL
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Última actualización el Jueves, 24 de Septiembre de 2015 13:55
 
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